PROCEDIMIENTO

PARA VENCER LA CRISIS

(2 Crónicas 20:1-30)

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I. EL PROBLEMA (2 CRÓNICAS 20:1-2)

 

El rey Josafat y el reino de Judá iban a ser invadidos por sus enemigos, de modo que enfrentaban una crisis nacional. Esta crisis era única para Josafat y para la gente de sus días. Sin embargo, la manera en que manejaron la crisis, nos indica algunos principios que, si se aplican bien, pueden ser usados para vencer las crisis y resolver los problemas que enfrentamos en nuestro diario caminar con el Señor.

 

II. El PROCEDIMIENTO (2 CRÓNICAS 20:3-22)

 

Nota: El versículo 1 dice que esta invasión tuvo lugar después de “estas cosas”, en referencia al capítulo anterior. En el capítulo 19 el Rey Josafat fue amonestado enérgicamente por el profeta Jehú por su comprometedora alianza con el malvado rey Acab. Esta amonestación fue efectiva por cuanto Josafat condujo al pueblo de vuelta al Señor (v.4). Encomendó también a los jueces y sacerdotes que sirvieran fielmente “en el temor del Señor” (v.6,7,9,11). De modo que el rey estaba buscando al Señor antes de que llegara la crisis. Muchas veces nosotros no buscamos al Señor hasta que llega la crisis o el problema. Nos volvemos a Dios cuando estamos en problemas y entonces clamamos a ÉL. Josafat se volvió al Señor antes que llegara la dificultad, y cuando esta llegó, él estaba preparado.

 

  1. BUSCA AL SEÑOR POR AYUDA (vs.3-4). Dios tiene la solución para nuestro problema, cualquiera que sea. CRISTO es más grande que cualquier CRISIS. Por lo tanto, antes de hacer cualquier cosa, volvámonos a ÉL.

 

  1. RECONOCE QUIÉN ES DIOS (v.6).

a. ÉL es el Soberano Señor.

b. ÉL es el Gobernante Supremo.

c. ÉL es el Dios Todopoderoso.

 

  1. RECUERDA LO QUE DIOS HA HECHO EN EL PASADO (v.7). El Dios que echó a los cananeos puede ciertamente mantener fuera a los moabitas, etc. El Dios que les dio la tierra, puede ayudarles ciertamente a guardar la tierra. De igual manera, el Dios que te salvó de la condenación eterna, es ciertamente capaz de librarte de los problemas menores que tengas que enfrentar. Si tuvo cuidado de tus necesidades eternas, Él puede fácilmente cuidar de tus diarias necesidades temporales. Ya ha resuelto tu mayor problema (la salvación de tu alma), y ÉL puede, con seguridad, resolver tus problemas menores.

 

  1. RECUERDA LAS PROMESAS DE DIOS (vs.8-9). Dios prometió que si Su pueblo clamaba a ÉL en su tiempo de tribulación, ÉL ciertamente OIRÍA y AYUDARÍA (la palabra “ayudar” significa que Dios los salvaría y libraría de la crisis). Dios hará lo mismo hoy.

 

  1. ENTREGA EL PROBLEMA A DIOS (vs.10-11). Comparar Filipenses 4:6 y 1 Pedro 5:7.

 

  1. RECONOCE TU INCAPACIDAD DE SOLUCIONAR EL PROBLEMA POR TU PROPIO ESFUERZO—“en nosotros no hay fuerza” (v.12). Comparar 2 Corintios 12:9-10).

 

  1. CONFIESA TU FALTA DE SABIDURÍA—“no sabemos qué hacer” (v.12). Comparar Santiago 1:2-7).

 

  1. ASEGÚRATE DE QUE TU MIRADA ESTÉ PUESTA EN EL SEÑOR Y NO EN TU PROLEMA—“a ti volvemos nuestros ojos” (v.12). Cuando nuestros ojos están fijos en el Señor, nuestro problema se vuelve insignificante. El peligro viene cuando estamos tan enfrascados en el problema, que olvidamos al Señor y olvidamos Sus promesas. Esto está ilustrado en Mateo 14:25-33. Ver también Salmo 25:15 (los ojos sobre el Señor y no sobre la red).

 

  1. POR FE, RECLAMA LA PROMESA DE QUE LA GUERRA ES DEL SEÑOR (vs.15-17). La batalla pertenece al Señor y no a nosotros. Es responsabilidad de Dios solucionar el problema. Nuestra responsabilidad es simplemente confiar en ÉL. Dios nunca dijo que resolviéramos el problema con nuestras propias fuerzas o con nuestra propia sabiduría. Dios tiene la solución y no hay ningún problema que sea demasiado grande para el Señor. 

 

  1. HUMÍLLATE DELANTE DEL SEÑOR (v. 18). Reconoce tu debilidad y clama por la fortaleza de Dios (2 Corintios 12:9-10; Efesios 6:10; 2 Timoteo 2:1). Admite tu insuficiencia y reconoce la suficiencia de Dios (2 Corintios 12:9; Juan 15:5; Filipenses 4:13). Inclínate ante Dios en humilde adoración y devoción.

 

  1. ALABA A DIOS CON FERVOR GENUINO (v.19). Dile a Dios lo grande que ÉL es (Salmo 34:1-3).

 

  1. ENFRENTA LA CRISIS CON VALENTÍA (v.20). Se levantaron temprano de mañana y salieron de acuerdo con las instrucciones de Dios (comparar vs.16-17). El creyente no necesita arrancar de la crisis. El creyente puede encarar el problema con toda confianza en el Señor. Daniel no arrancó de los leones. El los encaró y Dios se encargó de ellos. El mundo hace todo lo posible para evitar y escapar de sus problemas. El creyente que tiene a Dios como su Ayudador  (Hebreos 13:5-6) puede entrar en el calor del campo de batalla con toda la seguridad de su fe (comparar Romanos 8:31).

 

Nota: Aunque “la guerra es del Señor”, no debemos estar totalmente pasivos mientras Dios resuelve el problema. Hay algunas cosas que podemos hacer y que Dios espera que hagamos. David podía arrojar la piedra con su honda y lo hizo así. Era cosa de Dios guiar la piedra y hacerla dar el golpe fatal. En Hechos 12:1-9 Pedro tenía un problema. Estaba en prisión. Pedro no podía romper sus cadenas. Esto era responsabilidad del Señor. Sin embargo, era de esperar que se pusiera sus sandalias y se vistiera. Dios solucionó el problema, pero Pedro hizo lo que podía hacer.

 

  1. CONFÍA EN EL SEÑOR Y EN SU PALABRA (v.20). Fe es tomar a Dios por Su Palabra. Fe es creer que Dios puede cumplir Sus promesas. “Creed en el Señor, y estaréis seguros.” En otras palabras, si te entregas en Sus manos, ÉL te sostendrá. Si estás bajo Sus alas, EL te cobijará y te protegerá. Si estás sobre la ROCA, serás afirmado en la ROCA. Los profetas de Dios han hablado (vs.15-17). Tenemos una segura palabra de profecía que la BATALLA ES DEL SEÑOR. ¿Reclamaremos esta promesa por fe?

 

  1. DA GRACIAS AL SEÑOR (v.21). La expresión “alabar al Señor” puede ser traducida “dar gracias al Señor.” Comparar Filipenses 4:6—“con acción de gracias.”

 

  1. CANTA Y ALABA AUNQUE NO VEAS AÚN LA VICTORIA DE DIOS (v.22). Cuando el pueblo comenzó a entonar cantos de alegría y alabanzas al Señor, ahí es cuando Dios hizo Su gran obra. Comparar con la experiencia de Pablo y Silas en Hechos 16:23-26).

 

 

III. LA PROVISIÓN (2 CRÓNICAS 20:22-25)

 

Dios es fiel. ÉL no puede fallar.

 

IV. LA PAZ (2 CRÓNICAS 20:26-30)

 

Comparar Filipenses 4:7. El pueblo bendijo y dio gracias a Dios por la victoria. El resultado fue que hubo mucha ALEGRÍA Y PAZ en la tierra y Dios fue GLORIFICADO.

 

¿Tenías abierta tu Biblia en 2 Crónicas 20 mientras estudiabas estos apuntes?

 

 

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