Padres que

Ejercen la Disciplina con Amor

 

Siete “Perlas” de

Proverbios

 

 

 

 

Uno de los grandes problemas del hogar y familia Cristianos es la falta de una disciplina ejercida con firmeza, amor y según principios bíblicos. Por alguna razón, los padres piensan que ellos saben más que la Biblia, y piensan que sus métodos son mejores que los métodos de Dios. Salomón, el hombre más sabio que ha vivido, escribió el libro de Proverbios bajo inspiración divina. Consideremos los métodos de Dios de disciplinar a los hijos según el libro de Proverbios:

 

 

Siete “Perlas” de Proverbios

 

 

Los padres deben ejercer la disciplina con amor y según la Biblia para….

 

A. Prevenir la necedad  22:15

 

 

La necedad está ligada en el corazón del muchacho; mas la vara de la corrección la alejará de él (Proverbios 22:15)

 

B. Proteger del juicio 23:13-14

 

 

No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol (Proverbios 23:13-14).

 

 

C. Promover sabiduría 29:15

 

 

La vara y la corrección dan sabiduría; mas el muchacho consentido avergonzará a su madre (Proverbios 29:15)

.

 

D. Prevenir la ansiedad en los padres 29:17

 

 

Corrige a tu hijo, y te dará descanso, y dará alegría a tu alma (Proverbios 29:17).

 

 

E. Promover el carácter  20:30

 

 

Los azotes que hieren son medicina para el malo, y el castigo purifica el corazón (Proverbios 20:30).

 

 

F. Probar el amor por el niño 13:24

 

 

El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; mas el que lo ama, desde temprano lo corrige (Proverbios 13:24).

 

 

 

G. Penalizar las malas acciones

 

 

Los azotes que hieren son medicina para el malo, y el castigo purifica el corazón (Proverbios 20:30).

 

 

 

(Este boceto es cortesía del Dr. Richard Mercado, Director de la Misión Evangélica Mejicana—Mexican Gospel Mission).

 

 

Los padres solían dar unas palmadas o una zurra a sus hijos (en aquellos tiempos cuando la sociedad estaba en mucho mejor pie que hoy en día) siguiendo los consejos de la Biblia; hoy día los padres aplican con sus hijos los consejos del Dr. Benjamín Spock, (un autor de libros muy populares sobre el cuidado de los niños, que desaprobaba el castigo físico). La generación actual de padres ha olvidado el arte de aplicar el consejo de educación al asiento del aprendizaje. En esta sociedad políticamente correcta pero moralmente corrupta, la disciplina ha llegado a ser anatema.

 

Una parte del problema es el gran temor que la sociedad tiene del abuso infantil que ha llegado a ser un gran problema en muchos hogares. Pero la solución no es ir al otro extremo y abandonar el castigo bíblico realizado con amor por parte de los padres. “Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaron, y los venerábamos” (Hebreos 12:9). Corregir apropiadamente y honrando a Dios, de ninguna manera perjudica al niño. Se hace por amor al niño y por el deseo puro de enseñar al niño a diferenciar entre el bien y el mal, entre obediencia y desobediencia, entre respeto y rebelión.

 

El padre debe tomar el mando cuando se trata de disciplinar al niño (Hebreos 12:9; Efesios 6:4), aunque ciertamente debe contar con la ayuda y el apoyo de su esposa, que teme a Dios, cuando obran en conjunto por el bien del niño. Ella debe tomar el mando cuando el padre está lejos de casa. La disciplina nunca debe ser aplicada con enojo. Debe ser aplicada con mesura, calma y cuidado. Debe doler, pero no herir. El niño debe saber exactamente por qué es disciplinado. Los padres deben hablar al niño con calma, asegurándole de su amor antes y después del evento. También es bueno orar con el niño.

 

Dios ha dado a los hijos dos claros mandamientos en Su Palabra: “Hijos, obedeced a vuestros padres en todo” (Efesios 6:1; Colosenses 3:20). “Honra a tu padre y a tu madre” (el quinto mandamiento). Esto indica que hay dos cosas que los padres no deben tolerar: 1) Desobediencia; 2) Falta de respeto. Y recuerda, Dios no tolera la desobediencia y la falta de respeto entre Sus hijos (Malaquías 1:6; 1 Samuel 15:22-23).

 

Generalmente es cierto que cuando los padres cristianos ejercen la disciplina bíblica en los primeros años, menos disciplina será necesaria en los años de la adolescencia. Hacer bien las cosas desde el principio, evitará más tarde mucho dolor de cabeza y pesadumbre. Quiera el Señor ayudarnos, en estos días desafiantes, a ser padres como ÉL quiere que seamos. Cristo es suficiente para cualquier situación (2 Corintios 9:8). 

 

 

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