La Buena Voluntad de Dios

Y

La Renuencia del Hombre

 

 

Un Problema Para Los Calvinistas Extremos

 

 

Introducción

 

La Biblia dice en términos muy claros que Dios es un Dios soberano que “hace todas las cosas según el designio de Su voluntad” y que “ha hecho todo lo que quiso” (Efesios 1:11; Salmo 115:3). Sin embargo tenemos que ser cuidadosos de distinguir entre dos clases de decretos, los cuales tienen que ver con el soberano cumplimiento del eterno plan de Dios. Hay decretos eficaces, por los cuales Dios se propone realizar algo directamente por medio de ÉL Mismo (ejemplos de esto sería la creación del mundo, enviar el diluvio del Génesis, el juicio de Babel, el nacimiento virginal, etc.). El hombre no tiene nada que ver con estas cosas. Son ejecutadas por la voluntad y la acción directa de Dios. También hay decretos permisivos por medio de los cuales Dios decide llevar a cabo Su principal propósito que es  traer gloria a Sí Mismo permitiendo que Sus criaturas se comporten de ciertas maneras, incluso de maneras contrarias a Su voluntad. ÉL permite que Sus criaturas actúen de una manera contraria al deseo y a la voluntad del Creador. A esto lo llamamos pecado. Dios, por ejemplo, no quería ni deseaba que Adán pecara, como lo indica en su mandamiento (Génesis 2:16-17), pero Dios permitió que Adán pecara y este terrible pecado y grave caída fue parte de todo el plan por medio del cual ÉL traería finalmente gloria a Sí Mismo.

 

Los calvinistas extremos parecen tener dificultad para entender cómo un Dios soberano puede “desear” algo que nunca sucederá. Ellos creen que cualquier cosa que Dios quiere y desea tiene que suceder. Si Dios desea salvar a ciertos hombres, entonces esos hombres tienen que llegar a ser salvos. Si Dios amó de tal manera al mundo, entonces el mundo tiene que ser salvo. Si Cristo murió por todos los hombres, entonces todos los hombres tendrán que ser salvos. Así es como ellos razonan. Por cierto, ellos creen que Cristo no murió por todos los hombres, sino que murió solo por los elegidos. Ellos creen que todos aquellos por quienes Cristo murió, serán salvos (pero ellos dicen que Cristo solo murió por algunos y no por todos). Como ha dicho un escritor en vista de 1 Timoteo 2:4-“Lo que Dios desea, eso ÉL hará” (de modo que cree que la frase “todos los hombres” en este versículo se refiere sólo a los elegidos). Ellos sienten que si Dios quiere que los hombres se arrepientan, entonces ellos se arrepentirán (Dios obrará en sus corazones llevándolos al arrepentimiento). Ellos razonan que si Dios quiere que los hombres crean, entonces ellos creerán.

 

Parece que ellos no pueden entender cómo Dios puede amar a alguien y no salvar a esa persona. Por ejemplo, las Escrituras dicen que Cristo amó al joven rico (Marcos 10:21), un hombre que “se fue” y, por lo que sabemos, nunca siguió a Cristo. A.W.Pink no puede creer que Cristo pudo amar a un hombre que nunca sería salvo. El dijo, “Estamos convencidos que él (el joven rico) fue uno de los escogidos de Dios y que fue salvo en algún momento después de su entrevista con el Señor.” Esta es la teoría de Pink, pero las Escrituras no proveen apoyo para este punto de vista. Es un punto de vista basado en la teología de Pink, no en la Biblia de Pink.

 

Si Dios está dispuesto, entonces el calvinista extremo cree que el hombre también tiene que estar dispuesto, porque Dios lo hará así. Si el hombre no quiere, entonces tiene que ser porque Dios no quiso hacer que la persona quisiera. Sin embargo, las Escrituras enseñan que aunque Dios quiere y desea que los hombres se aparten del pecado y sigan Su dirección, ÉL a menudo permite que los hombres se salgan con la suya y sigan su propio camino de acuerdo con la obstinación de sus propios corazones endurecidos por el pecado. Dios estaba dispuesto, pero el hombre no lo estaba. Dios quería, pero ellos no quisieron.

 

De modo que nuestro propósito en este estudio es examinar algunas palabras clave (especialmente en el Antiguo Testamento) que demuestran que la compasión y el anhelo y la invitación de Dios se dirige efectivamente a todos los hombres, incluso a los que se niegan a arrepentirse y a creer y a venir a ÉL. Veremos la admirable buena voluntad de Dios en agudo contraste con la obstinada renuencia del hombre. Apreciaremos mejor las palabras de nuestro Señor en Mateo 23:37 que no pueden ser plenamente comprendidas aparte de ciertos pasajes del Antiguo Testamento que estudiaremos a continuación. Quiera el Señor abrir nuestros ojos a estas verdades.

 

El Verbo Hebreo ‘abah

 

Este verbo significa “estar dispuesto, consentir, desear, querer.” Es un verbo interesante, porque siempre se usa con una partícula negativa, excepto en dos lugares (Isaías 1:19 y Job 39:9). Con el negativo significa “ser reacio, negarse.” Por ejemplo, en Éxodo 10:27 se usa en cuanto a la obstinada negativa de Faraón de dejar ir a los hijos de Israel (“no quiso,” se negó). Esta palabra también se ilustra en 2 Samuel 23:16 donde David se negó a beber el agua (“no quiso”) aunque estaba terriblemente sediento. Esta palabra también se usa en Isaías 42:24 (Israel se negó a andar en los caminos de Dios) y en Ezequiel 3:7 (dos veces) y 20:8 (Israel no quiso oír a Dios). Los siguientes pasajes que contienen este verbo se relacionan especialmente con nuestro estudio:

 

1) Salmo 81:11—“Pero mi pueblo no oyó mi voz, e Israel no me quiso a mí.” Dios quería que ellos abriesen sus bocas (v.10). Dios quería bendecirlos y llenarlos (v.10). Dios deseaba ardientemente que ellos le prestaran atención y anduvieran en Sus caminos. ¿Cómo podría expresarse más claramente el deseo y la disposición de Dios que en el v.13? “¡Oh, si me hubiera oído mi pueblo, si en mis caminos hubiera andado Israel!” (Salmo 81:13). Dios estaba dispuesto. Dios hubiera hecho tanto por ellos (vs.14-16), pero ellos no quisieron. Se negaron. Dios tenía un corazón para ellos; ellos no tenían corazón para Dios.

 

2) Proverbios 1:25,30—“Sino que desechasteis todo consejo mío y mi reprensión no quisisteisNi quisieron mi consejo, y menospreciaron toda reprensión mía.” ¿Quiere Dios que los hombres amen la simpleza y aborrezcan la ciencia (v.22)? La sabiduría clama (v.20) e invita a los hombres (v.23) y promete grandes cosas a los que se vuelven a ella (v.23). Dios estaba dispuesto; pero el hombre no estaba dispuesto (v. 25,30).

 

3) Isaías 28:12—“Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio; mas no quisieron oír.” Dios ofreció gentilmente descanso (comparar Mateo 11:28) y refrigerio, pero ellos se negaron (comparar Jeremías 6:16). Dios estaba dispuesto a darles descanso, pero ellos no estaban dispuestos a recibirlo.

 

4) Isaías 30:15—“Porque así dijo Jehová el Señor, el Santo de Israel: En descanso y en reposo seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no quisisteis.” Dios benignamente les ofreció descanso y liberación, pero los rebeldes (v.1,9) se negaron. Dijeron NO (v.16) al amable ofrecimiento de Dios.

 

5) Isaías 1:19—“Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra.” Este es uno de esos raros lugares en que el verbo se usa sin el negativo. El deseo de Dios era que ellos fueran limpios (v.16). Dios quería que ellos aprendiesen a hacer el bien (v.17). Dios estaba dispuesto a razonar con ellos y a ofrecerles el perdón de los pecados (v.18). Dios estaba dispuesto. ¿Estarían ellos dispuestos (v.20) o se negarían (v.20)?

 

El Verbo Hebreo ma’en (Strong # 3985)

 

Este verbo significa lo contrario del verbo anterior. Significa “rechazar, ser renuente, reacio, rehusar resueltamente.” De modo que significa lo mismo como ‘abah con el negativo. Faraón también es una buena ilustración de este verbo. En Éxodo 7:14 él rehusó (no quiso) dejar ir al pueblo. Examinemos algunos pasajes en que se usa este verbo:

 

1) Jeremías 5:3—“Oh, Jehová, ¿no miran tus ojos a la verdad? Los azotaste, y no les dolió; los consumiste, y no quisieron recibir corrección; endurecieron sus rostros más que la piedra, no quisieron convertirse.” Dios quería que Israel se volviera a ÉL, (Jer.4:1), pero ellos se negaron. Dios quería, pero ellos no quisieron.

 

2) Jeremías 11:10—“Se han vuelto a las maldades de sus primeros padres, los cuales no quisieron escuchar mis palabras.” Dios protestó solemnemente a sus padre (v.7) porque ÉL quería que ellos obedecieran Su voz (v.7), pero ellos se negaron (v.8). Dios quería que ellos obedecieran, pero les permitió andar tras la imaginación de su malvado corazón (v.8).

 

3) 1 Samuel 8:19—“Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros.” Dios quería ser su Rey y el Señor se apesadumbró de que ellos le rechazaran (v.7).

 

4) Nehemías 9:16-17—“Mas ellos y nuestros padres fueron soberbios, y endurecieron su cerviz, y no escucharon tus mandamientos. No quisieron oír.” Dios estaba dispuesto, pronto, deseoso de perdonar y de ser misericordioso y de retener su ira (v.17), pero la gente que vivió en los días de Moisés se negó a obedecer.

 

5) Proverbios 1:24—“Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, extendí mi mano, y no hubo quien atendiese.” Dios (personificado por la sabiduría-v.20) llamó, pero el hombre se negó. Dios quería derramar Su espíritu sobre ellos y darles a conocer Sus palabras, pero ellos no quisieron (vs.23-24). Dios extendió Su mano (v.24) pero a ellos no les importó.

 

6) Isaías 1:20—“Si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos a espada.” Dios quería y podía PERDONAR y LAVAR a Su pueblo de sus pecados (v.16, 18). ÉL quería derramar Sus bendiciones y darles el bien de la tierra (v.19). Dios quería, pero ¿querían ellos?

 

7) Zacarías 7:11—“Pero no quisieron escuchar, antes volvieron la espalda, y taparon sus oídos para no oír.” La voluntad y el deseo de Dios habían sido revelados claramente en Sus mandamientos. ÉL quería que ellos se volvieran de sus malos caminos (vs. 9-10), pero ellos se negaron a prestar atención. Sus corazones eran duros como piedras (v.12).

 

8) Jeremías 13:10—“Este pueblo malo, que no quiere oír mis palabras, que anda en las imaginaciones de su corazón, y que va en pos de dioses ajenos para servirles, y para postrarse ante ellos, vendrá a ser como este cinto, que para ninguna cosa es bueno.” Dios quería que toda la casa de Israel y de Judá le fuese por pueblo, por fama, por alabanza y por honra (v.11). Esto era lo que ÉL deseaba, pero ellos no escucharon (v.11). Ellos no quisieron (v.10).

 

El Verbo Hebreo Bachar (Strong # 977)

 

Este es el verbo hebreo común que significa “escoger, seleccionar, elegir.” Esta palabra llegó a tener fama por Josué en Josué 24:15—“Escogeos hoy a quien sirváis.” Consideremos algunos de los otros pasajes que usan esta palabra:

 

1) Deuteronomio 30:19—“Os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.” Había que elegir entre la vida y la muerte, entre el bien y el mal (v.15). Dios quería que vivieran y fuesen bendecidos amándole a ÉL y guardando Sus mandamientos (v.16). Dios, por medio de Moisés, les advierte de hacer una mala elección (v.17-18). Moisés finalmente dice, ESCOGE LA VIDA (v.19). Sin duda que Moisés estaba reflejando el deseo del Dios viviente de que ÉL fuera su elección. Dios quería que ellos tuviesen vida, pero ellos tenían que escoger (comparar Juan 5:40—Dios quiere que tengan vida, pero ellos tienen que venir).

 

2) Proverbios1:29—“Por cuanto aborrecieron la sabiduría, y no escogieron el temor de Jehová.” Dios quería (vs. 20-23), pero el hombre no quería (vs.24-25; 29-30).

 

3) Isaías 65:12—“Por cuanto llamé, y no respondisteis; hablé, y no oísteis, sino que hicisteis lo malo delante de mis ojos, y escogisteis lo que me desagrada.” Dios no se alegró de su elección. Es obvio que su elección no agradó al Señor. No era el anhelo o deseo de Dios que ellos escogieran de esa manera. Nótese la paciente súplica de  Dios a esta gente. ÉL “llamó” (v.12). ÉL extendió Sus manos (v.2). ÉL quería, pero ellos no quisieron.

 

4) Isaías 66:3-4—“Porque escogieron sus propios caminos, y su alma amó sus abominaciones…porque llamé, y nadie respondió; hablé, y no oyeron, sino que hicieron lo malo delante de mis ojos, y escogieron lo que me desagrada.” Dios permitió que esta gente anduviera en sus propios malos caminos. La gente escogió y se deleitó en la elección que hicieron. Sin embargo, Dios no se agradó de su elección. Él estaba apesadumbrado. Dios quería que la gente escogiera Sus caminos, no sus propios caminos. Su elección fue contraria al deseo de Dios.

 

Verbos Hebreos que Significan “Extender las Manos”

 

La buena voluntad de Dios se ve en la manera en que llama y clama a Su pueblo y les ruega y les suplica. ¿Cómo pueden describir los escritores de la Biblia esta súplica divina en términos que podamos entender? Una de las maneras es representando a Dios como extendiendo Sus manos, invitando y urgiendo a Su pueblo a venir a ÉL. En Proverbios 1:24 el verbo natah (Strong # 5186) significa “estirar o extender la mano.” En Isaías 65:2 el verbo paras (Strong # 6566) se usa con un significado similar (“tender o extender las manos”). Considera los siguientes pasajes:

 

1) Proverbios 1:24—“Por cuanto llamé, y no quisisteis oír, extendí mi mano, y no hubo quien atendiese.” Aquí tenemos a la sabiduría haciendo su asombrosa petición e invitación que el hombre rechaza neciamente.

 

2) Isaías 65.2—“Extendí mis manos todo el día a un pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos.” Nótese que Dios no estaba complacido con la manera como andaban. Dios extendió Sus manos y quería atraerlos a ÉL, pero ellos quisieron andar en sus propios caminos. Y Dios se los permitió. Dios les permitió tener lo que quisieron, aunque no era lo que ÉL quería. Este versículo es citado por el Apóstol Pablo en Romanos 10:21 (ver más abajo).

 

3) Romanos 10:21—“Pero acerca de Israel dice: Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor.” La palabra “contradictor” significa “rebelde, opuesto, no querer tener nada que ver con Dios.” Qué palabras podrían expresar mejor la tierna invitación de Dios al hombre pecador, que ÉL abre Sus brazos. Como dice Hodge, “Dios ha extendido Sus brazos y suplica al hombre frecuentemente y anhela que regrese a Su amor.” ¡Qué anhelo, que amor, qué súplica, qué paciencia! Como ha dicho Barnes, “Esto demuestra una actitud de petición; un disposición y serio deseo de recibirlos en su favor, invitar, suplicar.” “Los brazos extendidos todo el día son un símbolo de esa súplica de incesante amor que Israel ha despreciado consistentemente durante toda su historia” (Expositor’s Greek New Testament). Dios estaba tan dispuesto; el hombre era tan rebelde.

 

El Verbo del Nuevo Testamento thelo (Strong #2309)

 

Este verbo común significa “desear, anhelar, querer, deleitarse en, tener agrado.” En la Septuaginta se usa frecuentemente y a menudo corresponde a algunos de los verbos hebreos que ya hemos estudiado. Por ejemplo, ocurre en Isaías 1:19-20; Isaías 28:12; Jeremías 5:3; 8.5; Ezequiel 3:7; 18:23,32. Consideremos ahora algunos ejemplos del uso de esta palabra en el Nuevo Testamento:

 

1) Mateo 23:37—“¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!” El verbo se usa dos veces en este versículo. Jesús estaba diciendo: “Yo quise…ustedes no quisieron.” “Yo estaba dispuesto…ustedes no lo estaban.” Dios quería reunir consigo Mismo a estos asesinos, pero ellos no quisieron.” Dios quería reunirlos, pero ellos no querían ser reunidos. La voluntad de Dios y el obstinado rechazo del hombre se expresan tan claramente en este pasaje. Diremos más sobre esto más adelante.

 

2) Lucas 13:34—paralelo a Mateo 23:37.

 

3) Juan 5:40—“Y no queréis venir a mí para que tengáis vida.” Una traducción literal: “Y ustedes no deseáis venir a mi, para que tengáis vida.” Nuevamente vemos el malvado rechazo del hombre de venir al Dios viviente. ¿Por qué la gente no tiene vida eterna? Porque se niegan a venir a Aquel que es la VIDA y que desea dar VIDA (Juan 10:27-28). ¿Quiere Dios que el hombre venga a ÉL y tenga vida? Considera el siguiente versículo:

 

4) 1 Timoteo 2:4—“El cual quiere (desea) que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.” Este es el deseo de Dios para todos los hombres. Dios quiere (1 Timoteo 2:4), pero el hombre no quiere (Juan 5:40). Dios no desea que alguno perezca.

 

Nota: Este verbo, thelo (Strong # 2309), como sustantivo, se usa muchas veces en relación a la voluntad de Dios para el creyente (1 Ts. 4:3; 5:18; Ef.5:17-18; etc.). La voluntad y el deseo de Dios para cada creyente es que seamos santos, que estemos siempre llenos del Espíritu y que seamos siempre agradecidos, etc. Sin embargo, muchas veces quedamos cortos en estas cosas y nuestro Dios es entristecido. Dios quiere llenarnos con ÉL, pero a menudo impedimos y apagamos Su obra en nuestras vidas, aunque ÉL quiere hacer tantas cosas en y por medio nuestro (comparar Salmo 81:10). Así, incluso  cuando se trata de la santificación práctica, Dios quiere, pero Sus creyentes a veces no quieren.

 

El Verbo Hebreo chaphets (Strong #2654)

 

Este verbo significa “deleitarse, complacerse en.” Estos son algunos lugares en que se usa:

 

1) Isaías 65:12—“Por cuanto llamé, y no respondisteis; hablé, y no oísteis, sino que hicisteis lo malo delante de mis ojos, y escogisteis lo que me desagrada.” Dios no estaba complacido con su elección. ÉL quería que ellos eligieran otra cosa.

 

2) Isaías 66:4—“Porque llamé, y nadie respondió; hablé, y no oyeron, sino que hicieron lo malo delante de mis ojos, y escogieron lo que me desagrada.” Dios no se agrada cuando el hombre escoge sus propios caminos (v.3), pero ÉL les permite hacer esa trágica decisión. Dios desea otra cosa, pero a menudo entrega al hombre a sus propios deseos.

 

3) Ezequiel 18:23—“¿Quiero (me complace) yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos?” Dios no se complace cuando los malos continúan en sus malos caminos. Dios se deleita y complace cuando los malos se vuelven de sus malos caminos. La voluntad y el deseo de Dios para toda persona malvada es este: Vuélvanse de sus malos caminos y vivan.

 

4) Ezequiel 18:32—“Porque no quiero (no me complace) la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis.” En este versículo Dios responde la pregunta del v.23. Dios no quiere que lo pecadores continúen en su pecado. Dios quiere que ellos se vuelvan en dirección al Dios vivo. Pregunta para los calvinistas extremos: Si Dios no se agrada de la muerte de los malos, entonces ¿por qué mueren los malos?

 

5) Ezequiel 33:11—“Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero (no me complace) la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?” Nada podría estar más claro. Dios desea que lo impíos se vuelvan de sus malos caminos. Dios suplica a estos pecadores y les implora que se arrepientan y se conviertan. “¿Por qué moriréis, oh casa de Israel?” Ciertamente, no porque Dios quiere que mueran.

 

El Verbo Hebreo shakam (Strong #7925)

 

Este interesante verbo significa “levantarse temprano en la mañana.” En forma figurada significa “hablar desde temprano y a menudo, hablar seriamente, anhelante y urgentemente, urgir seriamente.” Que los siguientes versículos hablen por sí  mismos:

 

1) 2 Crónicas 36:15-16—“Y Jehová el Dios de sus padres envió constantemente (desde temprano y sin cesar) palabra a ellos por medio de sus mensajeros, porque él tenía misericordia de su pueblo y de su habitación. Mas ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaron sus palabras.”

 

2)  Jeremías 7:13—“Aunque os hablé desde temprano y sin cesar, no oísteis, y os llamé, y no respondisteis.”

 

3) Jeremías 7:25-26—“Desde el día que vuestros padres salieron de la tierra de Egipto hasta hoy. Y os envié todos los profetas mis siervos, enviándoles desde temprano y sin cesar; pero no me oyeron ni inclinaron su oído, sino que endurecieron su cerviz.”

 

4) Jeremías 11:7-8—“Porque solemnemente protesté a vuestros padres el día que les hice subir de Egipto, amonestándoles desde temprano y sin cesar hasta el día de hoy, diciendo: Oíd mi voz. Pero no oyeron, ni inclinaron su oído, antes se fueron cada uno tras la imaginación de su malvado corazón.”

 

5) Jeremías 25:3-4—“He hablado desde temprano y sin cesar; pero no oísteis. Y envió Jehová a vosotros todos sus siervos los profetas, enviándolos desde temprano y sin cesar; pero no oísteis, ni inclinasteis vuestro oído para escuchar” (ver también el v.5).

 

6) Jeremías 26:4-5—“Si no me oyereis para andar en mi ley, la cual puse ante vosotros, para atender a las palabras de mis siervos los profetas, que yo os envío desde temprano y sin cesar, a los cuales no habéis oído.”

 

7) Jeremías 29:19—“Por cuanto no oyeron mis palabras, dice Jehová, que les envié por mis siervos los profetas, desde temprano y sin cesar; y no habéis escuchado, dice Jehová.”

 

8) Jeremías 32:33—“Y me volvieron la cerviz y no el rostro; y cuando los enseñaba desde temprano y sin cesar, no escucharon para recibir corrección.”

 

9) Jeremías 35:14-15—“Yo os he hablado a vosotros desde temprano y sin cesar, y no me habéis oído. Y envié a vosotros todos mis siervos los profetas, desde temprano y sin cesar, para deciros: Volveos ahora cada uno de vuestro mal camino, y enmendad vuestras obras…mas no inclinasteis vuestro oído, ni me oísteis.”

 

10) Jeremías 44:4-5—“Y envié a vosotros todos mis siervos los profetas, desde temprano y sin cesar, para deciros: No hagáis esta cosa abominable que yo aborrezco. Pero no oyeron ni inclinaron su oído para convertirse de su maldad.”

 

[Ver también Nehemías 9:29-30 y Zacarías 1:4 donde no se usa esta palabra, pero contiene la misma idea.]

 

Conclusión

 

Jeremías es conocido como el profeta llorón, pero sus lágrimas no son más que un pálido reflejo de un Dios triste y apesadumbrado. Cuando este Dios se hizo hombre, estas lágrimas se vieron nuevamente cuando lloró sobre Jerusalén (Mateo 23:37; comparar Lucas 19:41) y dijo, “¡CUANTAS VECES quise juntarte!” Estas palabra solo pueden ser entendidas a la luz de los versículos citados: “¡Cuantas veces os envié mis profetas desde temprano y sin cesar! ¡Cuántas veces extendí mis manos hacia ustedes! ¡Cuántas veces he invitado y rogado y suplicado! ¡Cuántas veces os he llamado y os he hablado! ¡Cuántas veces os he ofrecido DESCANSO y REFRIGERIO! ¡Cuántas veces hubiese yo llenado vuestras bocas si tan solo la hubieses abierto! ¡Cuántas veces hubiésemos llegado a acuerdo en cuanto a tus pecados! Oh Israel, ¿por qué quieres morir? ¿Por qué escoges lo que me desagrada? ¿Por qué andas por tus propios caminos? ¡Cuántas veces quise juntarte a mí, pero tú no quisiste!

 

Espero que este estudio te haya enseñado algo sobre la terrible perversidad del hombre y sobre el corazón tierno y compasivo del Salvador que quiere que todos los hombres sean salvos y que no se complace en la muerte del inicuo. Dios quiere pero, lamentablemente, el hombre a menudo no quiere.

 

George Zeller